IMPORTANCIA DE LA RESPONSABILIDAD EN LA FAMILIA
A
través de ella, los individuos toman decisiones de manera consciente y se hacen
cargo de las consecuencias de sus actos como lo son, el compromiso de cumplir
acuerdos, pactos y obligaciones. Una persona responsable es aquella que lleva a
cabo aquello que prometió y es fiel a sus obligaciones.
Aunque
suele ser un rasgo de la personalidad, la responsabilidad puede trabajarse y
ser incorporada como hábito. Está ligada a otros valores y cualidades como la
honestidad, la justicia, el compromiso y la libertad. Es un principio que
permite la consolidación de ciudadanos involucrados con su realidad y
sociedades más equitativas y ordenadas.
La
responsabilidad en la familia es el compromiso de cada integrante, para cumplir
con sus deberes y asumir las consecuencias de sus acciones. Esto implica desde
tareas cotidianas hasta la toma de decisiones que afectan la dinámica familiar.
La responsabilidad en la familia es un pilar fundamental para el bienestar y
armonía del hogar. A través de ella, cada miembro asume un rol activo en la
convivencia, contribuyendo al desarrollo personal y colectivo.
Cuidan y protegen a
sus hijos,
Ø Enseñan
valores como el respeto y la honestidad.
Ø Mantienen
el hogar organizado (trabajo, economía, tareas del hogar).
Ø Escuchan
y guían a sus hijos en sus problemas.
Se podrá visualizar
que sus hijos, también podrán ser reflejo de sus padres. Los hijos también
deben aprender a ser responsables desde pequeños:
Ø Cumplir
con sus deberes (estudio, tareas del hogar según su edad).
Ø Respetar
a sus padres y hermanos.
Ø Cuidar
sus cosas y las de la familia.
Ø Ser
honestos y comunicar sus necesidades.
Ø Mejora
la convivencia (menos peleas, más cooperación).
Ø Crea
seguridad y confianza (todos saben que pueden contar con el otro).
Ø Prepara
a los hijos para la vida adulta (aprenden a ser independientes).
La
familia como la primera escuela de amor Cuando los niños van creciendo, los
papás suelen decir ilusionados: “tengo un hijo que pronto va a ir a la
escuela”. Ignoran que el niño o niña está en la escuela más importante incluso
mucho antes de nacer. Hoy sabemos que si un niño siente en el seno de su madre
que es esperado con alegría y entusiasmo y establece con sus padres buenas
relaciones, estará en condiciones de un desarrollo psicológico sano.
De ahí la
importancia de establecer una comunicación positiva, alegre, con los hijos
desde que se conoce el embarazo. La familia es raíz de identidad: en ella se
adquiere una cultura, una religión, un modo de ver la vida. Sin familia, no hay
arraigo.
Ella es el lugar
privilegiado para aprender la solidaridad, el respeto, la fe, el amor. Sin
amor, la libertad se transforma en soledad. La familia es el eje esencial de
integración del individuo a la sociedad. Esto, al menos, por dos razones. Por
un lado, su carácter de “centro de convivencia”, de comunidad, en la que el
sujeto aprende a compartir con seres muy cercanos en el plano afectivo y
diferentes en cuanto a edad, sexo, roles sociales…En la familia el niño y el
joven aprenden a conocer y relacionarse con los otros. Por otra parte, la
familia es la primera y principal transmisora de valores (o antivalores) y
expectativas. En definitiva, la mayor parte de las cosas que uno valora, teme,
desea, desprecia, las ha aprendido a valorar, temer, desear, despreciar en la
familia. No olvidemos que
LOS NIÑOS APRENDEN LO QUE VIVEN:
Si un niño vive criticado aprende a condenar
Si un niño vive con hostilidad aprende a
pelear
Si un niño vive avergonzado aprende a sentirse
culpable.
Si
un niño vive con tolerancia aprende a ser tolerante.
Si
un niño vive con estímulo aprende a confiar.
Si
un niño vive apreciado aprende a apreciar.
Si
un niño vive con equidad aprende a ser justo.
Si
un niño vive con seguridad aprende a tener fe
.
Si un niño vive con aprobación aprende a quererse.
Si un niño vive con aceptación y amistad
aprende a hallar amor en el mundo.
Hoy, sin embargo, vemos cómo numerosas
familias van renunciando a su papel de primeros y principales educadores de sus
hijos, y delegan en la escuela sus responsabilidades educativas. Muchos padres
han renunciado al autoritarismo de antes, y no han sabido sustituirlo por un
principio de sana autoridad, que enrumbe y haga crecer con autenticidad a los
hijos, que regule y norme su crecimiento y maduración.
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